Jenni Rivera, la eterna diva de la banda

Recordando a Jenni Rivera, en su décimo aniversario luctoso, en sus palabras y expresiones dichas en entrevista.

Para conocer a Jenni Rivera, solamente hace falta verla a los ojos. «La diva de la banda» tiene una mirada que no deja mentir, de esas que te aprueban o te aniquilan en un segundo.

«Mi mirada como bien dices, expresa lo que soy. Con una mirada digo todo», coincide Rivera durante la entrevista que sostuvimos vía telefónica.

El éxito de la cantante que para muchos puede ser controversial o hasta fuerte, radica precisamente en que no vende la imagen de la mujer buena y abnegada. Es una mujer común y corriente, esposa, madre y abuela.

«Cuando comencé como cantante (formalmente en 1999) sabía que no tenía nada especial. Me decían ‘uy, se parece a la vecina´, o a cualquier otra mujer. Ese ha sido un factor muy importante para el éxito que me ha dado mi público, que se ha identificado conmigo, por eso tengo esa conexión, por mi normalidad», asegura.

No todo lo que tiene ahora profesionalmente se basa en esto. Claro que ha trabajado su voz, que planea muy bien sus discos, que cada proyecto que hace lo cuida al mínimo detalle y lo más relevante, que en cada presentación se entrega al cien por ciento.

«Mi autenticidad, lo que en un principio me decían que era un defecto, es lo que ha gustado y lo que quiere la gente de mí».

Rivera puede intimidar a algunos, hay quienes se pueden hasta sentir ofendidos por no estar acostumbrados a una persona tan franca, tan real, menos en el medio del espectáculo donde en ocasiones las figuras tienen una imagen prefabricada ya sea por las empresas discográficas, los publicistas o hasta los mismos medios de comunicación.

En este caso sería hipócrita no mencionar que Jenni Rivera ha tenido sus errores, sus controversias, pero en cada una de ellas ha salido a dar la cara, con lágrimas en los ojos o con una actitud defensiva si es para defender como leona a sus cachorros.

«Me han visto caer y levantarme, y si por tonta me caigo, por cabrona me levanto», dice sin reparo alguno.

Jenni sin censura

Ver las ocurrencias de Rivera y su familia en  la segunda temporada del programa de realidad «I Love Jenni», que transmite Mun2 los domingos a las 8 p.m. (centro), en ocasiones te puede dejar preguntándote: ¿Realmente dijo o hizo eso Jenni?. La respuesta es sí.

«Yo apruebo cada programa que sale al aire y cuando  lo veo hasta en ocasiones pienso ‘ay güey, ¿cúando dije eso?´. Soy tan real, que me paso. Me veo y ni me acuerdo de lo que dije (frente a las cámaras) eso significa que lo que dije o hice lo sentí en ese momento y por eso se queda. Podría  dar vuelta atrás, cortar y editar, pero siempre he querido que el público me conozca como realmente soy y no como me pintan o la imagen que puedan poner de mi en ciertos medios, en ciertas noticias. Véanme como soy y luego decidan si me aceptan o no», reta.

En el primer capítulo de la segunda temporada, hubo un momento comiquísimo cuando por error, la asistente de Jenni «atropelló», uno de los adornos que se ubican en la entrada de la casa de su suegra, María del Socorro Veyna.

«Si hubieran sido las decoraciones de otra persona no me hubiera bajado a arreglarlas, pero se trataba de mi suegra, según yo la compuse (risas). Ese tipo de cosas le suceden a cualquiera, no es algo que se planea, y eso es lo que quiero que vean, que vivo las mismas situaciones que cualquiera».

En ese primer capítulo también vimos un lado vulnerable de Jenni, al ver que se enfrenta a algo que no está en sus manos, como fue cuando encontraron un quiste en uno de sus senos y tuvo que ser operada.  Tenía miedo y perdió el control. «Me sentí impotente en esos momentos, no podía hacer nada, no dependía de mí».

A su lado estuvieron su marido, el pelotero Esteban Loaiza y sus hijos, Janney, Jacquie, Michael, Jenicka y Johnny.

Va que vuela para mogul

Con un programa de radio al aire «Contacto directo con Jenni Rivera», que transmite una vez por semana por Entravision Communications, su línea de productos de belleza y de pantalones,  y las ventas exitosas de sus discos, Rivera tiene ya en la mira llegar a tener su casa productora y ser como Oprah Winfrey.

Si bien iba a tener su talk show con Estrella TV, al final decidió cancelarlo y esperar por algo mejor.

«Esa ha sido mi meta desde que tenía 16 años, cuando vi a Oprah Winfrey en televisión. Me tropecé con una carrera artística que ha crecido, me hice cantante por equivocación. He sido comunicóloga a través de mi música de sentimientos, expresiones de mujer, he comunicado bastante y quiero comunicar a través de programa sociales, no solo ser conductora, que no te soprenda si eso pasa».

Todo eso no se compara con su verdadera vocación, que es ser madre. Sus cinco hijos son como los dedos de las manos, diferentes entre sí y a todos los quiere por lo que son. A Janney «Chiquis» Marín, la mayor y su mano derecha, la define como un «la misteriosa», porque nunca puede saber exactamente qué pasa por su cabeza, a Jacquie, le dice la espiritual, a Michael lo define como el más sensible, a Jenicka, como una ternura y a Johnny como el «diferente».

«Tengo que estar al pendiente de ellos, enfocada, ver cómo van creciendo, cómo maduran. Quiero su crecimiento espiritual y emocional, quiero verlos realizados, eso es en lo que me empeño cada día», aseguró.

En tanto, la «Diva», sigue trabajando y este año realizará una gira por EEUU al lado de «el cantautor del pueblo» y por supuesto que Chicago está entre los destinos.

Aquí la esperamos, Diva.

Publicada originalmente en marzo de 2012. Jenni Rivera falleció el 9 de diciembre de ese año.

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