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Las dos Annas: La real y la inventada

No perdamos perspectiva: La que mueve los hilos en «Inventing Anna», no es Julia Garner (Anna Delvey). Es Anna Chlumsky (es decir, Jessica Pressler, la reportera real detrás del personaje de Vivian Kent) .

Una joven indefensa pero astuta, con don de gentes y manipuladora, que finge ser de la nobleza europea y que casi engaña al sistema. Esta frase bien podría resumir el cuento de “Cenicienta”, pero no es así. Se trata de “Inventing Anna, la serie de Netflix. 

Tanto Cenicienta como Anna, tienen realidad, una es cuento y otra es ficción (o realidad con partes inventadas, para hacer un contenido entretenido). 

“Inventing Anna”, la serie basada en la historia real de una chica rusa, Anna Sorokin, proveniente de una familia de clase trabajadora y radicada en Alemania, que emigró a Estados Unidos y que, entre 2013 y 2017, se hizo pasar por una heredera alemana, codeándose con ricos y famosos.

Con ello, viviendo una vida digna de Instagram donde las apariencias pueden o no ser verdad, y lo más relevante, logrando con mucha astucia, estafar no solo a personas, sino a hoteles y bancos que se dejaron deslumbrar por las apariencias.

Con las actuaciones principales de Julia Garner como Anna, y de Anna Chumskly como Vivien Kent, la reportera que da a conocer la historia de la supuesta heredera, 

La serie creada por Shonda Rimes. («Grey’s Anatomy»; «Scandal»; «How to Get Away with Murder», «Bridgerton») aborda más que la historia de alguien que manipula astutamente al resto para su conveniencia y que «casi» engaña al sistema social, económico y a los medios de este país, Estados Unidos.

Esa narrativa ya la hemos visto y vivido antes. En la historia detrás de la cobertura de juicios y eventos y personajes reales como los que inspiraron contenidos como las películas «Chicago», «Catch Me if You Can», «The Wolf of Wall Street» y próximamente, la serie de «The Dropout», basada en la vida de Elizabeth Holmes.

Aborda a quienes se dejan manipular, esperando también algo de reconocimiento, de dejar su vida «aburrida» y simple, pensando que acercarse a ese ser «famoso», les dará fama por default. Arribistas sociales o convenencieros también, por estatus o por apariencia.

«Inventing Anna», es una historia de juego de apariencias, de verdades a medias, de trucos, mentiras, inventos. Pero, también ofrece algo real: la necesidad de trabajos periodísticos que generen contenidos como esta serie. (Otro ejemplo es la serie “Pam & Tommy” -Hulu-, que también se basa en un trabajo periodístico, pero esa otra historia.)

A nivel periodístico, es donde «Inventing Anna» ofrece y da varios puntos. No solo aborda la eterna romantización o heroificación del oficio (nada nuevo, para eso ya tenemos a Superman o a la protagonista de «The Devil Wears Prada», por solo mencionar 2 ejemplos) tenemos también su alma, su centro, que son las personas comprometidas con su labor, pero, también de la necesidad de ir más allá del «clickbait», lográndolo con contenido que no solo sea después copiado y robado.

El personaje de Vivien Kent, la reportera interpretada por Anna Chlumsky —la protagonista de «My Girl» (1991)— está basado en Jessica Presler, que es la reportera que sí, dio a conocer la historia real de Anna Sorokin, también buscaba algo de Anna: reivindicarse de una mala historia que casi arruina su carrera, porque en ese oficio, podrás tener mil cosas bien, pero si hay un error o un dato incorrecto, más en periodismo de investigación, es el fin (algo que los que copian y pegan nunca entenderán, menos los «influencers»).

Situación que al final, no fue culpa de ella (según la serie) sino de su «amigo» y ahora editor en jefe, que la usó para ascender, culpándola del error, porque el «digno oficio» también está lleno de egos, pero también de gente que hace equipo.  

No. No debe verse ni retratar a Anna Sorokin como feminista, ni ícono, ni hacer o ver su historia como una oda a la frase eterna de «fake it until you make it» (finge hasta que lo logres), «Inventing Anna», o simplemente dejarla como «Anna la inventada».

Pero a diferencia de “Cenicienta” y su historia de la joven bella y abnegada a la que se perdona que su hada madrina (en este caso, Vivian) la haya convertido en lo que no era,”Inventing Anna” no se ve reivindicada por una zapatilla de cristal o, más acorde a su contexto, una de Manolo Blahnik y no es salvada por su príncipe azul o el matrimonio.

Anna sin victimizarla ni admirarla, aún no encuentra a su príncipe. Pero, aunque  Anna es la que genera la atención en el nombre de la serie, no es la protagonista de esta historia. Ahora a ella le sacaron provecho (¿karma?).

No perdamos perspectiva: La que mueve los hilos en «Inventing Anna», no es Julia Garner (Anna Delvey). Es Anna Chlumsky (es decir, Jessica Pressler, la reportera real detrás del personaje de Vivian Kent) .

Y aquí el tema que se aborda es, por un lado, que es necesario para hacer cualquier contenido, escribir. Pero que no se olvide que al final, el periodista no es el protagonista y que la historia o reportaje. Es solo el medio.

Y por otro, que una cosa es ser, reinventarse. Y otra, simplemente «inventarse». No fingir hasta lograrlo. ser, sin trampa.

“Inventing Anna”, es una serie de nueve capítulos, de más de una hora cada uno:  «Life of a VIP»; «The Devil Wore Anna»; «Two Birds, One Throne»; «A Wolf in Chic Clothing»; «Check Out Time»; «Friends in Low Places»; «Cash on Delivery»; «Too Rich for Her Blood», y «Dangerously Close».

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