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Café Tacvba en cuatro entrevistas

Está de regreso a los escenarios para darle «al taconazo». Por eso, este recuento en cuatro entrevistas con cada uno de los integrantes. Cuatro años, cuatro visiones, cuatro ideas. Cuatro caminos.

JOSELO RANGEL: ‘Niu Güeis’ de conectar y estar vigentes (2018)

Joselo Rangel. CORTESÍA

El tiempo transcurrido en la carrera de Café Tacvba ha hecho necesarias nuevas formas de llegar al público. Pero, su mensaje sigue intacto, como lo contó Joselo Rangel a manera de anécdota.

Le enseñaron un video de hace casi treinta años, de sus primeras entrevistas televisivas y se sorprendió. 

“La veía con mi hermano Quique. Estábamos bien ‘chiquitos’. Hasta la voz se nos oye de niños. Pero teníamos las cosas muy claras. Dijimos que estábamos haciendo música, a lo mejor no se puede llamar rock, es música mexicana y estamos comunicando algo”, contó.

Luego escuchar a su yo veinteañero responder a una pregunta directa, le resonó a sus 51 años.

“Respondí que no me consideraba músico, sino comunicador y que en un momento, voy a querer comunicarme con la literatura, con los libros. Estaba en lo correcto”, destacó Rangel, quien como escritor ha presentado sus libros “Crócknicas Marcianas” y “One Hit Wonder” y semanalmente publica una columna en el periódico mexicano Excélsior.

Como el resto del grupo —Rubén Albarrán, Emmanuel del Real, Quique Rangel y “el quinto tacvbo” en los escenarios Luis Ledezma “El Children”—, Joselo se ha dedicado a hacer cosas alternas, y en el escenario y en su centro llamado Café Tacvba se mantienen.

“Desde el principio lo que buscábamos no era ser famosos. Queríamos tocar, comunicar y conectar con la gente, y eso es lo que hemos estado haciendo todo este tiempo. Conectar con la gente con canciones que componemos para nosotros y que a la hora de compartirlas, se vuelven más grandes. Son canciones que dejan de pertenecernos y se convierten en clásicos y referencias de la vida de cada quien”, contó.

El “Niu Güeis Tur” es la más larga es la más larga en la historia del grupo, antecedida en duración por “Chévere, Cachai, Macho, Chido, Che”, realizada en 1996 y que los llevó por todo Sudamérica. Esa, precisó, duró dos meses.

No habían querido repetir la experiencia porque estar dos meses fuera de casa, era demasiado. Comenzaron a agendar salidas cortas de 3 semanas y de retache. 

El recorrido actual por EEUU de “Niu Güeis” es de dos meses y antecedido por el “Yurop Tur”, donde tocaron en plazas nuevas como Alemania, Noruega y Estocolmo. En EEUU abarcan las ciudades de cajón como son Chicago y Los Ángeles y han agregado nuevas plazas donde viven esa vez primera de conectar con el público, uno que ya es de tres generaciones.    

“Ayer (19 de septiembre) en Milwaukee era muy raro. Había dos señoras grandes en primera fila. Era impresionante ver a dos abuelitas recargadas en la valla de seguridad y al lado, dos niños que tenían un cartel que decía ‘este es mi primer concierto de Café Tacvba’, y enmedio había gente de diferentes edades haciendo slam, un baile que para algunos debe ser muy viejo. Ahí estaban las tres generaciones y por lo que vi, estaban felices”, contó.

Ese pase de generación en generación, señaló, ha sido la clave en su vigencia. 

“Es el único modo en que uno puede sobrevivir o subsistir en esta industria o cultura musical. Ir pasando de generación en generación. Eso  es lo que nos mantiene vigentes y lo que hace que esto (Cafeta) no sea nada más un grupo del recuerdo, porque ¿qué recuerdo pueden tener los chicos que están viviendo un concierto por primera vez?, reflexionó. 

En las ciudades clave están haciendo una especie de residencia. En San Francisco, California, tocaron cinco noches. Lo mismo harán en Los Ángeles. En Chicago, estarán tres noches y serán con una lista de canciones distinta para así dar gusto.

“Queremos darle eso a los fanáticos de hueso colorado que sabemos estarán ahí cada noche”, adelantó.

Redefiniendo los 50 y tantos

“En el escenario no hay pensamiento, solo sensaciones”, aseguró.

“¿Hay edad?”, pregunto por aquello de que los Tacvbos ya son cincuentones.

“Sí hay edad, obvio (risas). Pero sí pasa algo: Es como una fórmula mágica donde se pierde el rollo del a edad. Empecé tocando a los 22 y de repente, no me siento de 51 o lo que yo me imagino de una persona de 50 no es lo que estoy viviendo. En términos de actividad y de gustos, me descubro igual que hace 20 años me gustan las mismas cosas y creo que me la estoy pasando bien a mis 50”, añadió.

Y más se lo va a pasar el próximo año cuando celebren tres décadas de “darle al taconazo” con varias sorpresas que no adelantó. “Sí hay varias, pero no te puedo contar”, dijo entre risas cuando se le dieron algunas posibles pistas a forma de trivia.

 Por lo pronto no hay disco nuevo, ya que el más reciente “Jei Beibi” lo están disfrutando y gozando su transformación en vivo. Llegará el momento, dijo, de que se metan los cuatro en proceso creativo. 

Lo de ahora es disfrutar en el escenario y compartir su experiencia en las redes sociales.

“Es una gran energía lo que vivimos cada noche. Qué bueno que existan las redes sociales y así puedan ser testigos”. 

Entrevista publicada originalmente el 22 de septiembre de 2018.

MEME DEL REAL: Música por su cuenta (2017)

Emmanuel ‘Meme’ del Real. CORTESÍA

Con nuevo disco y etapa en su carrera, Café Tacvba debutará en el programa musical festival Taste of Chicago el 6 de julio, día dedicado a la cultura latina y bautizado como “Sabor de Chicago”.

Aunque es un concepto atípico a lo que han hecho en la ciudad y su tercera presentación en un festival -estuvieron en Lollapalooza en 2007 y en el Ruido Fest en 2015-, Emmanuel “Meme” del Real calificó como interesante presentarse en diferentes espacios y vivir nuevas experiencias, algo que está muy marcado en la nueva etapa de la banda con “Jei Beibi”.

Este, su octavo material de estudio y lanzado a cinco años de distancia de “El objeto antes llamado disco”, es el primero en su discografía lanzado de manera independiente en sus casi tres décadas de carrera. 

“Hicimos la primera parte de nuestra carrera en Warner Music, después en Universal (Music Latin). Se terminó nuestro contrato y elegimos para este disco aventurarnos por nuestra cuenta. Estoy convencido que en algunas cosas acertaremos y en otras nos equivocaremos, pero es parte de la aventura y el vértigo del cual nosotros estamos siempre necesitados en nuestros procesos creativos”, dijo Meme del Real en entrevista. 

Producido por el argentino Gustavo Santaolalla y estrenado en mayo pasado, “Jei Beibi” consta de 13 temas de una oferta musical ecléctica que reafirma que los Cafeta no se amedrentan ante los cambios.

El año pasado se lanzó a manera de canción bisagra “Un par de lugares”, no incluída en el disco, del cual se han promocionado los temas “Futuro” y “Que no”.

“Hemos aprendido que el grupo o la entidad en la que se convierte tiene una cierta sabiduría e inteligencia que hasta ahora no nos ha decepcionado. Habrá accidentes, pero no hay otra manera de aprender”, agregó Meme de este ciclo.

Estar así, independientes hace que él y sus compañeros, Rubén Albarrán y Joselo y Enrique Rangel, estén todavía más unidos y respetuosos de sus ideas. 

“Aunque siempre hay diferencias, tratamos de ponernos de acuerdo en cada paso, y tenemos que conversar más, estamos más cercanos. (Esta etapa) ha traído cosas buenas, es diferente, todavía no alcanzo a dimensionarla y no sabemos qué resultado tendrá. Estamos girando y ganando experiencias”, agregó.

Pendientes de su entorno

En temas como “1-2-3” y “Matando”, el grupo habla de temas sociales. El primero hace referencia a la desaparición de los 43 estudiantes mexicanos de Ayotzinapa, Guerrero.

Hablar de esos temas, según Meme, no es una responsabilidad, pero sí una opción para aquellos músicos y artistas que así lo deseen.

En su caso, Cafeta como grupo está pendiente del contexto en el que viven.

“En ese sentido nosotros desde un inicio hemos procurado manifestar nuestras inquietudes, nuestros cuestionamientos en relación a lo que pasa, hablando de las cosas en las que estamos de acuerdo, en las que no y mostramos la manera en la que vemos las cosas. Si nosotros podemos aprovechar la música para poner un poco de contenido y también desahogar nuestras inquietudes, lo haremos”, aseguró.

En su caso, las inquietudes y miedos más personales están expuestos en en el disco con el tema “El mundo en que nací”, dedicado a sus hijos.

La paternidad, dijo, le ha permitido descubrir cosas muy interesantes. 

“Eso que te dicen de ‘los hijos son lo más increíble’, no lo entiendes hasta que te pasa, es cuando captas el sentido de amor del que tanto se habla. En esta relación de padres e hijos también te encuentras con unos miedos que en mi caso, nunca había experimentado. Un hijo te detona un amor tan profundo y a la vez grandes incertidumbres, te da una fragilidad; en ese caso la música es una buena terapia para desahogar esas emociones”, compartió. 

Para darle sabor al festival, los Tacvbos traen ya un montaje y repertorio distintos a lo que presentaron en diciembre pasado en el House of Blues. 

“Estaremos tocando algunos temas del nuevo disco y algunas canciones que hace mucho no interpretamos. Para los festivales estamos haciendo una especie de híbrido entre el nuevo disco y esas canciones que entendemos la gente quiere escuchar en un festival al que van a divertirse y a bailar”, aseguró.

Con el público de Chicago ya tienen una relación sólida, que data desde los inicios del grupo.

“Hemos visto pasar diferentes generaciones, desde los que son contemporáneos a nosotros y ahora muchos de sus hijos; tenemos la fortuna que estén pendientes de lo que hacemos”, aseveró. 

Entrevista publicada originalmente el 30 de junio de 2017.

RUBÉN ALBARRÁN: ‘Café’ por la armonía (2015)

Rubén Albarrán. CORTESÍA

Café Tacvba vendrá ahora sí, como dice la frase cliché, a “cerrar con broche de oro” el Ruido Fest que comienza hoy 10 de julio.

La banda integrada por Rubén Albarrán, Emmanuel del Real, Joselo Rangel y Quique Rangel, se presentará el 12 de julio a las 8:30 p.m. en el escenario Santo concluyendo así esta primera edición del primer festival de música alternativa latina de tres días en EE.UU.

Conforme se acercaba la fecha, aumentaba la emoción entre los apasionados que viven y gozan del rock y lo mismo entre las bandas. Como un verdadero regalo para esta celebración, es que pudimos charlar con Rubén Albarrán, vocalista de la banda que ha estado presente por ya 26 años en la escena del rock latino y que siempre busca el bien, la armonía y la conciencia, sin dejar el gozo y la sanación por medio de la música.

En el escenario, Cafeta promete una selección musical de sus discos, para invitar al gozo y al deleite en el Ruido Fest, de lo que hablamos en esta entrevista con Rubén. Además de la música, de México, la sociedad  y la vida.

Ustedes han estado en Chicago desde los inicios de su carrera. Les ha tocado ver y ser parte del crecimiento de la escena del rock latino. ¿Qué significado creen que tiene el Ruido Fest?

La verdad es que me da mucha alegría porque Chicago es un lugar muy especial donde hay tanta población mexicana, latina, donde las presentaciones siempre son bien intensas, bien apasionadas, increíbles, muy recordables. Siempre la pasamos bien y siempre disfrutamos tocar en Chicago. Que ahora se esté realizando este festival me parece fabuloso, lo celebro, lo festejo muchísimo.

Hay otra lectura con este festival. Una historia, un bagaje, una representación de nosotros como latinos en esta tierra, donde somos la minoría mayoritaria. Eventos como éste nos reafirman en muchos sentidos. 

Me parece que es un buen momento para celebrar, reunirnos, para  conversar, para compartir ideas, emociones, sentimientos. (Hay) tantas cosas sucediendo no solamente en México, no solamente en EEUU. En el mundo entero están habiendo tantos cambios; es un momento para compartir y entre todos poder tomar una actitud menos individualista, tal vez más comunitaria, al fin de cuentas con las ganas de que lo logremos como personas, como humanidad y podamos dar un poco de nosotros, hacer conciencia, poder cambiar nuestras visiones, nuestras expectativas, la forma en que nos relacionamos con los demás, con el planeta mismo, que es al fin de cuentas, a quien más daño le estamos haciendo con nuestro estilo de vida.

Haz reafirmando esa necesidad de respetar el ambiente y das voz a las causas sociales. Por ejemplo, el año pasado con la gira de celebración del ‘Re’, diste espacio para hablar de Ayotzinapa.

Nosotros como músicos estamos en contacto con muchísimas personas, muchas de ellas también con sus luchas personales, con sus visiones que nos comparten, las cuales nos hacen conscientes. Uno no puede más que intentar ser un espejo de esas luces que de alguna forma, nos están dando camino, intentando que el espacio que tenemos en los medios, el poder de convocatoria y la atención que podamos atraer, sea utilizada para eso. Sabemos que normalmente los medios masivos de comunicación tradicionales están tomados y toda esta información queda relegada para transmitir mentiras, intereses, mantenernos distraídos, mantenernos consumiendo, esa es la intención.

Ahora con las redes sociales esa línea de  los medios tradicionales se borra, la gente tiene otro poder. La cosa es que aún, en ocasiones se prefiere evadir y cerrar los ojos para no ver su realidad.

Precisamente ahí vamos caminando todos con esta intención de despertar. Afortunadamente hay otros medios que se presentan un poco más libres, que dan un poco más de espacio, que dan oportunidad a comunicarnos, a crear estas redes y seguirmos alimentando en estas ganas de cambiarlo todo.

Cafeta es cuatro elementos, cuatro fuerzas que logran, desde sus individualidades, crear una fuerza. ¿Cómo lo mantienen?

Cuando nos juntamos realmente somos otra cosa, dejamos de ser individuos para convertirnos en la música, el gozo, o en la comunicación que se da con nuestro público, con la audiencia. La verdad es que es hermoso, nos damos estos espacios también para volver  a la individualidad, a nuestras vidas y después regresamos y estamos enriquecidos con esas experiencias. Es así que le traemos aire, o sangre nueva a la banda y ésta puede continuar de una forma sana.

Y se logra la acción-reacción. Es por eso que el público puede hacer una referencia con su música. Café Tacvba sirve para gozar, para bailar, pero también para reflexionar. 

Que así sea, eso deseo realmente. En sí la música, el baile, el gozo, son medicinas que necesitamos para liberarnos, para poder sentirnos mejor, sentirnos más tranquilos, deshacernos del peso que venimos cargando de enojos, de estrés, odio, resentimiento, poder aligerarnos de estos sentimientos y poder ver con mayor claridad. Y si eso se logra en los conciertos, en las presentaciones, nosotros estamos más que servidos. Pero por el otro lado, también si entre todos nos vamos ayudando, nos vamos acompañando en este camino hacia una mayor conciencia de amor, respeto, compasión hacia nosotros mismos, podemos llegar a la gente a la que amamos, a ese círculo pequeño y poco a poco, irlo ampliando hasta entender que somos todos una familia y que tenemos una madre que es este planeta bellísimo que hasta el día de hoy, no ha dejado de darnos de comer, no ha dejado de darnos de beber, nos regala el oxígeno y gracias a ella, estamos aquí.

Como mexicano, has manifestado la inconformidad por lo que sucede actualmente en México, misma que compartimos los mexicanos en EE.UU. Estamos aquí más que por un gusto, por una necesidad. ¿Cómo ves la situación?

Es muy triste, porque pareciera que vivimos en una especie de degradación social  y lo más fácil es culpar a las diferentes mafias, ya sea el narcotráfico, la clase política, la clase empresarial. Pero todos los sectores de la sociedad surgen de ella misma, están alimentados por nosotros mismos. Hay tanta gente involucrada, trabajando, o teniendo negocios, ya sea con el narcotráfico, con la clase política, viviendo de los trabajos que brinda el gobierno y seguimos acatando sus voces, seguimos teniendo esperanza en la clase política y vivimos en el mundo del consumismo. Al fin de cuentas quien está dirigiendo esta locura, es la clase empresarial, las grandes corporaciones. Todos los días seguimos comprando refrescos, comprando alcohol, queremos tener la computadora nueva y el teléfono más inteligente. Entonces, nosotros mismos le damos sangre, le damos energía a ese mundo de fijación que estamos viviendo y que estamos sufriendo, y del que nos estamos quejando,  pero somos nosotros mismos. Esta suerte de degradación social que es tan clara en México, se vive en todo el mundo, desgraciadamente.

Ustedes lo dijeron y lo dicen en ‘El fin de la infancia’: uno ya está grandecito para decidir su vida. Pero aún vivimos en sociedades paternalistas donde es más cómodo no decidir.

Exacto, porque es mucho más fácil dejar las decisiones para otros, esa es nuestra comodidad. Por eso creemos que democracia es ir a votar. Creemos que estamos viviendo una democracia; eso no es la democracia, lo único que estamos haciendo es delegando todas nuestras responsabilidades y  poderes al mismo tiempo, a una persona, que obviamente podríamos ser cualquiera de nosotros, en el momento que ocupáramos ese espacio. Muy probablemente nos comportaríamos de la misma forma que lo hacen: robando, deshumanizando, no tomando en cuenta las verdaderas necesidades, sino simplemente, muchas veces, solamente tapando hoyos, errores. Es terrible. Pero la verdad, es que esa parte oscura que vemos en el otro, no existe más que en nosotros mismos.

Por eso haremos ‘Ruido’ por acá para crear conciencia. 

Sí, un ruido que la música convertirá en sonido, en armonía, para que estemos en armonía,  para bailar, cantar, gozar, celebrar y celebrarnos a nosotros mismos. Estar vivos es una bendición gigantesca, la más grande, todavía estamos aquí y podemos cambiarnos, cambiar nuestro entorno, gozando, celebrando. No hay por qué sufrir. Tampoco es algo pesado. Es algo alegre, es algo bello, esperanzador que nos hace sonreír, abrir el pecho y respirar hondo.

¿Qué hay de planes ya con la banda, algún material?

En algún momento del año nos vamos a juntar para empezar a desarrollar un material nuevo, de nuevas canciones, eventualmente nos meteremos al estudio a grabarlas, esperamos tener algo nuevo en un futuro digamos no tan cercano, pero no tan lejano.

Personalmente, ¿estás con algún proyecto en puerta o por el momento, nada más la vida misma?

Tengo la fortuna de seguir tocando con Café Tacvba, tengo mi otro proyecto (Hoppo!), con el que nos juntamos dos o tres veces por año y hacemos música. Alrededor de la música hay mucho gozo, y la verdad es que no quiero separarme de esa vida que me da tantas bendiciones, así que sigo gozando.

Entrevista publicada originalmente el 10 de julio de 2015.

QUIQUE RANGEL: En el interior del ‘Objeto’ (2013)

Quique Rangel. CORTESíA

Conversación con Quique Rangel, integrante de Café Tacuba, sobre la gestación del disco a propósito de los 24 años del grupo

La primera vez que vi a Café Tacvba fue quizá en “Siempre en Domingo”, el programa de variedades de Televisa era la única ventana para los preadolescentes provincianos de México de ver a los artistas.

Ver a los cuatro elementos de Café Tacvba en acción  a través de la pantalla chica fue todo un descubrimiento. Se les veía divirtiéndose, pasándola bien. Eran y son originales.

Rubén Albarrán, su vocalista, vestido con trajes de manta y calzando huaraches; Emmanuel del Real, el tecladista, de pelo largo; Enrique y Joselo Rangel, le daban un toque de seriedad al asunto y se les apreciaba como los intelectuales.

Café Tacvba no era el típico grupo o artista que verías en “Siempre en Domingo”, programa donde casi todos los artistas cantaban con pista y la mayoría parecía sacado de una fábrica, hechos en serie, o recomendados.

Los Tacvbos eran distintos, no encajaban con ninguno de los otros artistas que normalmente presentaba Raúl Velasco, y por lo mismo, resultaban sorprendentes. Su música no era rock, como Caifanes, Los Amantes de Lola, o La Lupita. Siempre fueron otra cosa. Y parece que eso es lo que los ha mantenido vigentes, 24 años después de su inicio artístico.

A finales de 2013, los Tacvbos ya habían acumulado nueve discos de estudio y un “desenchufado” para el canal de videos MTV, cuando lanzaron “El objeto antes llamado disco”, material de diez temas y que vino tras un periodo de cinco años de distancia de su material anterior, “Sino”.

Grabado en cuatro países -México, EE.UU., Chile y Argentina- en ocho sesiones en vivo con el público, “El objeto”, resulta un disco introspectivo, retrospectivo y hasta existencial, si lo escuchas a detalle.

“Cuando empezamos a mostrar las canciones, me di cuenta que este disco era diferente a ‘Sino’, que tenía otro ritmo y otro tipo de expresión. ‘Sino’ fue muy roquero, un disco donde dejamos toda la raíz folclórica, la raíz de música tradicional y nos plantamos como si fuéramos un grupo de rock, cosa que nunca fuimos”, comentó en entrevista Enrique “Quique” Rangel, que realizamos a finales del año pasado vía telefónica y que había permanecido archivada.

Que los “Tacvbos” no consideren que son un grupo de rock, se contradice un poco con la etiqueta que la industria o los medios a veces quiere colocarles.

El año pasado, por ejemplo, la revista Rolling Stone nombró a su disco “Re” (1994) como el mejor disco de rock latino.

Hacer música era el único objetivo desde sus principios. Y continúa como su prioridad, pese a los cambios constantes de la música como industria.

“Nosotros no pensábamos que íbamos a hacer discos. Simplemente nos juntábamos con las personas que nos gustaba hacer música. tocabamos ante los compañeros de nuestra universidad, de (las facultades de) arte, de diseño y nada más. No había un futuro en hacer lo que hacíamos, pero se convirtió en nuestro trabajo y ahora hay unas condicionantes que a mí, personalmente, no me gustan”, destaca Rangel.

No se refiere a las condiciones del grupo, más bien a las de la industria musical. 

“Pareciera que la música trata de cumplir otra función. Para rellenar un evento comercial, para promocionar una marca de celulares, una bebida. Y la música no se genera así. La música no surge como eso. Es una expresión que manifiesta el interés de las personas que la crean, y en el mejor de los casos, manifiesta el interés de las personas alrededor de la gente que la crea. Considero que Café Tacuba, en este momento, sigue fiel a eso. A pesar de que somos un grupo que hemos tenido la suerte de viajar a Sudamérica, a EE.UU., a Europa, a Asia, al final, somos cuatro personas que queremos, o pensamos que reflejamos nuestro interés individual y eso tiene eco en las personas que nos rodean. Eso es una cuestión artesanal. No estamos tratando de hacer productos para un comercio, no hacemos música para que se vendan hamburguesas ni frituras. Pero en este momento pareciera que la industria de la música se está convirtiendo en eso. Y a mí no me da miedo, pero no me gusta que en eso pudiera acabar esta manifestación”.

En parte de ese diálogo y visión se gestó “El objeto”, un disco concebido en un momento particular del grupo, de sus integrantes.

Tras “Sino”, se reencontraron y claro, no eran los mismos. Ellos y sus vidas cambiaron. Su entorno cambió. Surgió esa necesidad de “voltear hacia adentro”, de las personas detrás del grupo, de los sucesos en México.

“No han sido años fáciles para la gente que viven en México. Si bien no hemos sido víctimas de muchas de las cosas que suceden, por supuesto que somos sensibles a ese entorno”, precisa.

Historias y fábulas son las que se encuentran en “El objeto” – “Pájaros”, “Zopilotes”- que se prestan a lecturas e interpretaciones diferentes. 

Como ejemplo el sexto tema, “Aprovéchate”, podría interpretarse como una balada antimachista por excelencia (“Aprovéchate de mí, de que estoy enamorado”). Al menos, esa fue mi primera interpretación al escucharla. Pero era demasiado bello para ser verdad.

“Es muy curioso. Tú dices que es antimachista, pero es (un tema) muy machista, está disfrazado(risas). Es una forma de utilizar a una persona. Es uno de los temas sentimentalmente más logrados del disco, la interpretación de Meme me encanta, en particular me siento muy orgulloso de lo que sucede en el bajo, que prácticamente lleva la narrativa de la canción, me encanta lo que dice. Las relaciones humanas son tan complejas que, un ofrecimiento de ese calibre, también significa una forma de manipulación”, explica.

“Ya decía que demasiada disponibilidad no podía ser verdad”, le comparto a Quique en la conversación. Le da risa.

“Es demasiado sospechosa esa disponibilidad. Me parece de las mejores canciones que Joselo ha hecho en toda la carrera. Es una puñalada disfrazada”.

No es como que con “El objeto”, Café Tacuba regrese a sus inicios. Su índice ha estado siempre claro, pero el disco sí tiene esos aires de su génesis musical.

“Eso es algo que descubrimos en el proceso, nos dimos cuenta que reencontramos algo no que hubiéramos perdido, si no que habíamos decidido que no era parte del proceso previo. Aquí nos reencontramos con esa forma de componer cercana a la música tradicional mexicana. Aunque en este caso no involucramos ningún instrumento. Veo reflejos de ‘Sino’ y de ‘Revés’, nuestro disco instrumental de 1999 donde se ve esa contraparte tradicional. Con la guitarra de Joselo y los teclados de Meme, ofrecemos momentos épicos. Me gusta mucho este sonido que hemos encontrado en ‘El objeto’.

Grabarlo con público pudo contribuir para ese toque memorable del material. Lo hicieron por recomendación de su ingeniero de sonido, que les contó que Frank Sinatra “La voz”, acostumbraba grabar todos sus discos frente a una audiencia porque sabía que su mejor interpretación era cuando cantaba ante el público. (Decisión acertada).

El nombre del disco de los Tacubos tiene también un toque de nostalgia. Que fuera algo memorable, pero surgió, de la nada. Y tuvo sentido.

“Cuando empezamos a pensar cómo íbamos a nombrar este proyecto, entre las ideas, tenía la intención de que este disco, este proyecto no tuviera un 

nombre, como para hacer patente el hecho de que los discos ya empiezan a dejar de existir, al menos como los conocimos los de mi generación o de las generaciones anteriores, y aunque soy una de esas personas que sigue buscando obtener el objeto plástico que me funciona para llevar a mi casa, para poner en el auto, eso no existe ya para mucha gente. Pensamos que podíamos poner un signo en lugar de nombre, pero comenzamos a hablar cómo la gente lo llamaría, si el disco blanco, el disco negro, el objeto antes llamado disco… y así se quedó porque tenía una resonancia y una consonancia con el espíritu de la gente que ya no busca discos. No sabemos si este es el último disco que va a verse materializado en un objeto”, dice.

A los coleccionistas, esta simple idea de no tener tu música en un objeto, en un disco, puede resultar fuerte. Pero es la realidad de muchas generaciones.

“Para la ecología es mucho mejor que la música se distribuya de esa manera. Y me da mucho gusto que la música que hago todavía tiene una manifestación física en un disco compacto. Por eso mismo decidimos tener el disco en formato elepé, porque también es un objeto que me entusiasma, ver el disco en vinilo, abrir la tapa, ver los títulos. Es tal vez un capricho, no sé cuántas personas pueden compartir eso, pero para mí es algo importante sentir que la música que hago se vea manifestada táctilmente. Hay muchas personas que van a descargar las canciones, las tres que quizá suenen en la radio, pero al final, quiero que se conozca esto como una obra completa. ‘El objeto antes llamado disco’ es una obra completa, de 10 canciones y esto es el discurso que tenemos hoy por hoy”.

No escucharlo completo, dice, sería como arrancar el capítulo de una novela. No se podría leer completa. “A mí me gusta leer la novela completa, me gusta escribir la novela completa y creo que ‘El objeto’ es una novela completa. Con una narrativa, con la propuesta de todos, con momentos introspectivos, que son los que más resaltan en este proyecto y con momentos mucho más livianos, igual de cuestionables”.

El tema ocho del disco, “Yo busco”, podría ser el capítulo más liviano del disco. Es un tema bailable, pero cuyo discurso invita a la reflexión. (“No soy nadie para decirte que estás mal, al contrario, también yo busco la verdad. Eso, si la hay”).

Quique no sabe si esa canción será la favorita de las descargas. Pero la considera importante y crucial para entender de qué se trata “El objeto”.

En casi 25 años de carrera, podría pensarse que los Tacubos han tenido que enfrentar varias batallas para hacerse respetar. Tienen las de ganar, porque la peor batalla es la que se puede dar dentro, en la agrupación. Esa la tienen bien resuelta, desde el principio. Esa podría ser la clave para saber por qué siguen unidos y creando.

“Los cuatro integrantes de Café Tacuba sabemos que no hacemos esta música ni para ganar dinero ni para ganar audiencia. El concepto de mercado es una de las cosas más alejadas de lo que significa nuestra creación. Nuestras inquietudes, podía decirte que no han cambiado. Nuestra fuerza motora de decir ‘quiero hacer una canción, quiero preguntarme algo en una canción, quiero manifestarla y compartirla con mis compañeros y que se transforme en música, en letras y luego difundirlas’, sigue ahí. Eso nunca lo ha tocado ni la industria ni los intereses comerciales y ni siquiera – y esto puede sonar muy egoísta- el gusto del público. Esa es la manera en la que hacemos nuestras propuestas. Y a cada ciclo que completamos, me sorprendo porque una vez más me reencuentro con estas personas que a no piensan como yo, pero que me hacen pensar más”, puntualiza Rangel.

Como debe ser.

_Entrevista publicada originalmente el 25 de abril de 2013.

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