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Gabriel Figueroa, el gran artífice del Cine Mexicano

Fue uno de los pilares  de la Época de Oro y su obra demuestra que es uno de los más grandes de la cinematografía a nivel mundial.

Los ojos de María Félix captados en primerísimo plano, abriéndose pausadamente mientras el Trío Los Calaveras interpreta “Malagueña” en el filme “Enamorada” (1946) de Emilio “El Indio” Fernández; la profundidad de las escenas de “La perla”, (1945) también de ‘El Indio” o el realismo y la miseria retratado en “Los Olvidados”, (1950) de Luis Buñuel, sólo fueron posibles gracias a la visión y estética de un cinefotógrafo: Gabriel Figueroa (1907-1997).

Creador de un estilo, de un legado invaluable en el cine internacional, Figueroa retrató principalmente en blanco y negro, paisajes de un México artístico. Fue con su colaboración con Emilio “El Indio” Fernández en 20 películas, que cambió el cine mexicano. 

“Él era un gran director, sabía vestir las escenas. Hacía un gran trabajo con los caballos, los charros y los indios. Lamentablemente oyó el canto de las sirenas cuando ganamos el Festival de Cannes con María Candelaria. Se le subió a la cabeza. A mí no, porque yo no me sentí nada, porque nunca me he sentido nada. Siempre he tomado el ejemplo de los maestros”, declaró Figueroa sobre Fernández en una de sus últimas entrevistas, cuando contaba con 88 años y una lucidez impresionante. 

Gabriel Figueroa Flores, hijo de Gabriel Figueroa, me comentó en entrevista en 2013 — hecha a propósito de una previa al evento de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas que honró a Figueroa con una discusión en la que participaron el director Gregory Nava (“El Norte”, “Selena”), el actor Gael García Bernal, el cinefotógrafo Rodrigo Prieto, la actriz Silvia Pinal (a quien Figueroa retrató en filmes como “El ángel exterminador”  y “Simón del desierto”—, la importancia de mantener vivo el trabajo de su padre.

“Generalmente el trabajo que no está muy vigente se va olvidando. Me da mucho orgullo saber que el trabajo de mi papá sigue muy vigente, presente en la memoria de todos y reconocido a nivel internacional”, recalcó.

Describe a su progenitor como un artista completo cuyo trabajo se desarrolló en México y en EE.UU. —comenzó su carrera en Hollywood— y que fue parte fundamental de la llamada “Época de Oro” del cine mexicano.

Además se destacó en su trabajo con directores como “The Night of the Iguana” (1964) de John Huston. 

La sencillez de un grande

A pesar de los reconocimientos, Figueroa nunca perdió la sencillez ni el profesionalismo.

“Era un hombre muy bondadoso, simpático, ligero, muy honesto, la pasábamos muy bien con él cuando lo veíamos, porque siempre estaba trabajando. Me parecía interesantísimo verlo trabajar, me parecía un hombre muy profesional. Muchas veces modestamente decía que lo invitaban a trabajar con grandes directores porque trabajaba muy rápido, decía que lo invitaban solo por rápido, no por bueno”, compartió.

Los ojos de María Félix

Retomando la escena del extreme close up de los ojos de María Félix en “Enamorada”, Figueroa Flores nos revela algunos detalles de cómo se filmó.“Acordaron con el director (“El Indio” Fernández) filmarla muy temprano en la mañana, cuando María llegaba muy descansada de sus ojos. Fue un éxito porque realmente se le ven unos ojos espectaculares”.

Bill Kramer, director general del Museo de la Academia que abrió sus puertas en 2017, comentó que esta exhibición de Figueroa y la asociación con LACMA son parte del plan de la Academia de honrar el trabajo de cineastas mundiales que han dejado una huella en la cinematografía. Ese es el caso de Figueroa.

“Figueroa es una cinefotógrafo que estableció una identidad visual y nacional del México posterior a la Revolución, trabajó con grandes directores y es una referencia para muchos directores actuales. Si vemos a los cineastas mexicanos como Alfonso Cuarón, (Alejandro) González Iñárritu, se ve claramente que están influenciados por su estilo. La claridad de sus imágenes muestra que cada una de sus cuadros es una fotografía. Ese nivel de precisión artística ha dejado un impacto”, destacó Kramer.

Llamado “el cuarto muralista” por las influencias que en su trabajo tuvieron los pintores mexicanos Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros, Figueroa creía y practicaba ese poder del cine, de a través de la lente, crear una realidad aparte.

“Él decía que la labor del fotógrafo era crear el ambiente visual para que se desarrollara la historia que se está contando en el cine. Él se podía imaginar muy bien ese ambiente que las películas necesitaban para que la historia fuera más creíble. En México es un clásico y a pesar de los cambios del cine en el país, siempre nos acordaremos del México que él retrató. Esa es una virtud que pocos artistas han tenido”, resaltó Figueroa Flores.

Figueroa Flores ha mantenido el legado de su padre mediante la Colección Figueroa, que existe desde hace casi 40 años años y donde reúne objetos personales, material fílmico, fotografías y recortes de periódico.

“Ver el trabajo en un contexto amplio, en un lugar extraño, con piezas de la colección del Museo, cuadros de (Diego) Rivera, va a ser sorprendente”.

Algo que va muy de la mano con lo que busca la Academia a nivel internacional con el poder del cine.

“El cine es el medio que nos recuerda constantemente lo que somos, que trasciende emociones”, finalizó Kramer.

Y eso lo podemos seguir admirando en el cine de Gabriel Figueroa.

 

Filmografía básica de Figueroa

Durante seis décadas, Figueroa retrató los paisajes de México. Y trabajó con los directores y actores que hicieron historia en el cine mexicano e internacional, ganando premios y reconocimientos.

Éstos son solo algunos títulos de su extensa filmografía:

-Allá en el rancho grande (1936), dirigida por Fernando de Fuentes

-María Candelaria (1943), dirigida por Emilio Fernández

-La perla (1945), dirigida por Emilio Fernández

-Enamorada (1946), dirigida por Emilio Fernández

-The Fugitive (1947), dirigida por John Ford

-Los Olvidados (1959, dirigida por Luis Buñuel

-El rebozo de Soledad (1952), dirigida por Roberto Gavaldón

-Canasta de cuentos mexicanos (1955), dirigida por Julio Bracho

-Nazarín (1958), dirigida por Luis Buñuel

-Macario (1959), dirigida por Roberto Gavaldón

-El ángel exterminador (1962), dirigida por Luis Buñuel

-The Night of the Iguana (1963), dirigida por John Huston

-Pedro Páramo (1966), dirigida por Carlos Velo

-El escapulario (1966), dirigida por Servando González

-La generala (1970), dirigida por Juan Ibáñez

-Los hijos de Sánchez (1977) dirigida por Hal Bartlet

-El corazón de la noche (1984) dirigida por Jaime Humberto Hermosillo

-Under the Volcano (1984), dirigida por John Huston. El último filme que fotografió  Figueroa.

Pie de foto: Gabriel Figueroa revisando pruebas del filme ‘Sonatas’ (1959), dirigido por Juan Antonio Bardem. MANUEL ÁLVAREZ BRAVO | FUNDACIÓN TELEVISA | LACMA

Entrevista publicada originalmente el 15 de septiembre de 2013.

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